Lamprey Eels - Loxsly


¿Son o se hacen? Durante cuatro minutos el peso de esta pregunta crece segundo a segundo en nuestra imaginación como lo hacen la tristeza y la alegría. Loxsly mezcla los elementos como si manipulara la fórmula de un cóctel químico y consigue hamacar nuestra atención de un extremo al otro sin dejarnos acomodar nunca en ninguno de los dos. Veamos, nos canta con esa voz suave y amigable de niño melancólico que ya conocemos de memoria de tantos niños melancólicos que cantan en tantas bandas, sin embargo después de testear la paciencia de nuestros oídos casi al límite nos encontramos abriendo los ojos en un cuarto oscuro y solitario. Hasta allí llegamos hipnotizados por líneas de bajo claras, bases sólidas, pianos de juguete y sombríos arreglos de guitarras atmosféricas sobre colchones de sintetizadores. Pero ese estado de duda permanente sin embargo es muy sutil y el efecto sólo se completa con nuestra sensibilidad. Si nosotros lo permitimos, el truco funciona y lo que ya conocemos nos lleva a lo desconocido.



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