AC/DC en BA: Escuela de Rock


De ser una simple crónica del recital de la longeva banda australiana en el Estadio River Plate, no hubiésemos creado este post. Pero nuestro amigo y colaborador Orly nos acercó un texto con un momento que todos los fanáticos de la música alguna vez hemos vivido: la crónica del primer recital en la vida de Juan Cruz, su hijo de 11 años. Con ustedes el poder mágico y liberador que la música tiene en nuestras vidas. Merece la pena celebrarlo.

AC/DC en Buenos Aires. Un programa más que apetecible para aquellos que pasamos los 30 hace un rato y que nos criamos escuchando eso que bautizaron como rock'n roll. Pero, siempre hay uno, todo se potenciaba por la compañía elegida para esta ocasión: Juan Cruz, mi hijo mayor con sus 11 años recién cumplidos.

JC es un típico caso de la generación Guitar Hero: escuchaba High School Musical y esas cosas hasta que el "jueguito" de la PS2 lo acercó a bandas de guitarra, bajo y batería. Ya nada sería igual a partir de entonces para él y tampoco para el diálogo musical que se abrió con su padre (quien escribe). Hablar de bandas y guitarristas de "mi juventud" y de que ahora eran moneda corriente para él, se convirtió en una costumbre y, el anuncio de la visita de AC/DC a estas tierras, desencadenaron lo obvio: vamos juntos a ver a Angus y compañía!!

Desde el día en que compré la entrada hasta ayer cuando entrábamos a la cancha de River, la cuenta regresiva se hizo eterna y la voz de Brian Johnson (y por qué no la de Bon Scott en alguna vieja grabación), se escuchaba todos los días saliendo de la PC instalada en el "cuarto de los chicos".

La cara de JC una vez sentados en la tribuna reflejaba una alegría inmensa, los ojos no le daban abasto para poder ver todo, y eso que recién arrancaban Las Pelotas como soporte. La ansiedad superaba toda espera y el reloj no quería avanzar hasta las 21.

Finalmente llegó el momento. Se apagaron las luces y la intro animada de Rock'n Roll Train empezó a correr por las pantallas. Con los primeros acordes de Angus Young, Juan Cruz saltó de su lugar en la tribuna y se puso a agitar al ritmo
de AC/DC. Les juro que hace muchos recitales que yo no saltaba y cantaba tanto como ayer. Mi pequeño hijo me transmitió una energía interminable y poderosa, casi como la que transmitieron Angus, Brian, Malcolm, Cliff y Phil desde el escenario. Tienen la edad de mis suegros, podrían ser los abuelos de JC, pero dejan bien en claro que el rock'n roll corre por sus venas.

Seguro estarán los que digan que "antes sonaban mejor", "que se les nota que están viejos", "que ya no son lo que eran", o "que siguen haciendo lo mismo de siempre". Ese es el momento en que me doy vuelta, le miro la cara a Juan Cruz mientras salta y grita "Hell's Bells!!!" mientras hace cuernitos con su mano derecha. Ahí me doy cuenta que traje a mi hijo a la escuela. A la Escuela de Rock.

Comentarios

  1. Gracias por el espacio para compartir esto que me hizo tan feliz!
    Abrazo

    Orly
    (el padre de la criatura)

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  2. Excelente post, realmente emociona

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