Monólogo, por Ivan Dessau.

El primero fue ese gordito, Pablo, allá por el 83. Recuerdo sus ojitos libidinosos mirándome fijamente desde la calle...

Entró, preguntó precio, pagó y nos fuimos juntos. Pero en su casa… me di cuenta de que era un novato. Me tocaba torpemente con sus dedos cortitos y fofos. Enseguida supe que no teníamos futuro. Y él, cuando poco después empezó a trabajar en la oficina, supo lo mismo. Me vendió por la mitad al hippie ese, Raúl se llamaba. Raúl era más suave y definitivamente más virtuoso, pero era un asco. Sucio, abandonado. Jamás salí de su casa. No trabajaba, no estudiaba. Sólo fumaba. Y después me fumó a mí también. Así terminé en los brazos de Christian. Con él conocí el fuego, la intensidad, la pasión. Christian era un dotado. Nunca pensé que podría experimentar semejantes sensaciones. Fueron años inolvidables. Recorrimos el mundo, inseparables, unidos por un lazo espiritual y físico. Pero como siempre pasa con los dotados, me dejó por otra. Más linda, más sexy, más joven. Me regaló a su contador, un tipo obeso y triste. Al sentir sus manos gordas sentí un escalofrío y supe que era el mismo. El primero. El que no supo tocarme antes, como tampoco supo tocarme ahora. Después de algunos tibios intentos, me guardó en el estante más alto de su placard. Y ahora, en esta oscuridad cubierta de polvo, me pregunto por qué no me tocó ser silla, velador o licuadora.


Concert For George - While My Guitar Gently Weeps - Eric Clapton

Kern Little Gives You - Photos, Poems & Promises | Video de MySpace

Comentarios

Publicar un comentario