Manual del buen perdedor argentino, por Ivan Dessau.


Faltan solo cuatro años. Cuatro años para olvidar, para recordar, para resignarse, para inevitablemente ilusionarse de nuevo. Cuatro años que deberían alcanzar para que muera un pulpo. Pero apenas pasó una semana, por eso tal vez sea útil tener a mano este manual impúdico elaborado por el frío Ivan.

1- Resígnese. Abandone la ilusión de ese triunfo que de cualquier forma nunca llegará.

2- No busque excusas, ni culpe a nadie, ni examine tanto qué se hizo mal. La derrota es como la lluvia, simplemente ocurre. Y en este país las inundaciones son constantes.

3- Abandone las cábalas. Ya es hora de que aprenda que ponerse un buzo al revés no le hará ganar nada.

2- Hágase amigo de la derrota. Acepte que está en nuestros genes, que nuestros bisabuelos llegando en barco de Europa muertos de hambre es la imagen misma de la derrota. Entienda que nuestros lejanos triunfos solo fueron milagros aislados.

3- Busque la belleza y la poesía de la derrota para aceptarla con mayor facilidad. Recuerde que la tristeza es el caldo donde se guisaron las mejores canciones, los mejores libros, las mejores pinturas.

4- Repita esta frase 50 veces: Un argentino triste compone un tango, un brasileño triste se suicida.

5- Lo que más duele de la derrota es la alegría ajena. Hágase amigo también de este sentimiento, póngase feliz de que otro sea feliz, aun a costa de su propia desdicha. Aprenda los conceptos básicos del Cristianismo.

6- No vea más programas deportivos. Especialmente los de Fox Sports.

7- Sea menos ambicioso y busque triunfos más humildes. Seduzca a la más fea. Juegue a la Play con un anciano. Compare su miembro con el de un niño.

8- Ignore este manual. Nada más perdedor que la autoayuda.

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