Bio: Fela Kuti


Este finde estrenamos colaborador. Hace unos meses venimos pensando en darle una renovación musical al blog, refrescar un poco la búsqueda y descubrir música que nos amplie un poco los horizontes sonoros. Como para nosotros era complicado la solución fue simple: busquemos socios cancioneros. Ariel Pukacz, periodista, ex DMag y actual colaborador del siempre informado blog Rocktails, dio con nosotros de manera azarosa pero se nota que las dos partes buscábamos lo mismo. En un momento de la charla dijo algo como: "yo no sólo quiero escribir sólo sobre música nueva, ponele, a mí lo que encantaría es hablar sobre Fela Kuti, un músico de Afrobeat que no se conoce mucho". Así que nos dimos el gusto y aquí compartimos este post negro y lleno de ritmo.


Fela Kuti

Por Ariel Pukacz

Bob Marley habló en nombre de toda África pero desde América. Se encargó de diseminar el culto a Haile Selassie por todo el mundo a través de su música y no mucho más que eso. Al mismo tiempo que Bob Marley se encargaba de gastar sus millones en autos BMW, en África, específicamente en Nigeria, un músico desplegaba una batalla contra un régimen dictatorial que masacraba a su país que estaba al borde del anarquismo. Se trata del músico revolucionario Fela Kuti.

Tuvo una vida normal hasta que a los veinte años abandonó su país para estudiar medicina en Gran Bretaña, tuvo cambio de planes y se dedicó a estudiar música. Allí formó su primer proyecto musical llamado Koola Lobitos y desde allí construyó una carrera que lo llevó a ser fundador del género conocido como Afrobeat, un estilo que mezcla los ritmos africanos con funk y la volatilidad del jazz para generar algo único. Sus temas podían durar más de media hora, su intención era crear estructuras abiertas para ser ejecutadas en vivo y eso lo demuestra que gran parte de su discografía es en directo.

Su carrera musical comenzó a tomar forma durante los años sesenta y tuvo una gran cantidad de seguidores que se pusieron a intentar replicar su mistura sonora en proyectos propios. A fines de esa década viaja con su grupo a Estados Unidos y queda cautivado por las Panteras Negras y cambia el nombre de su grupo a Nigeria 70. Durante la siguiente década se encargó de manejar un bar donde tocaba con su grupo y abandonó el idioma Yoruba y el pidgin (inglés de las calles) para cantar en inglés y que todos los africanos comprendieran sus canciones.

La revolución de Kuti estaba a flor de piel. Sus letras no eran un agregado a la música, eran parte fundamental de ella. Sus canciones eran protestas explícitas que le costaron su libertad. La policía intentó vincularlo a temas relacionados con drogas para apresarlo porque sus canciones se tornaron himnos de acción directa. Antes de que la infantil idea del punk existiera, Fela Kuti ya se autogestionaba a través de Kalakuta Republic, su propio sello discográfico que funcionaba de modo cooperativo en una residencia en la que vivía junto a sus músicos. Era un lugar casi autogobernado en el centro de Lagos.

Se dio lujos importantes en su carrera musical que se tornó también en carrera política, ya que expresaba sus ideas a través de sus canciones. Durante la década del punk, el nigeriano volvió a rebautizar a su banda como Africa 70 y grabó el controversial disco Zombie en el que se burlaba de las fuerzas policíacas de su país. El éxito del álbum hizo que el gobierno se les tirara encima literalmente en varias ocasiones. Incluso llegaron a destruir su cooperativa y apalear a seguidores e integrantes del grupo. Por eso no tuvo otro remedio que armar su propio partido político llamado Movement Of the People. Este fue otro de sus puntos de inflexión, el músico no colgó nunca su saxo pero se aferró aún más fuerte de las ideas políticas. El país vivía un caos civil y se quería dictaminar por ley que las elecciones sean bipartidistas. Su partido fue rechazado varias veces y el estuvo preso casi dos años.

Fela Kuti tuvo aclamación internacional, tanto por su visión política como por su genialidad musical. Grabó varios discos con Ginger Baker, baterista del trío británico Cream y tuvo elogios por parte de Paul McCartney, quien le adjudicó los mejores shows en vivo. Incluso grandes productores como el genio del dub y la experimentación Bill Laswell intentaron acercarse sin suerte a él. Su visión de la música era concreta y extrema, era una herramienta para transmitir ideas e ideales, no solamente la yuxtaposición de sonidos lindos. Cuando le propusieron un contrato con un adelanto de un millón de dólares en Estados Unidos, el dijo que no. También dijo que no al uso del preservativo, lo consideraba anti africano y creía que el sida era una enfermedad de los blancos. Kuti se casó con 27 mujeres.

Murió de Sida en 1997 y dejó un legado importantísimo en la música africana, no sólo la cambió y puso en el mapa sino que logró que miles de personas quieran imitarla. Damon Albarn, cantante de Blur reclutó a Tony Allen, el famoso baterista del Fela Kuti para el proyecto The Good, The Bad & The Queen. El hijo del músico, Femi Kuti sigue desperdigando el mensaje que su padre comenzó pero sin la frialdad e intereses lucrativos con el que se mueven los hijos bastardos de Bob Marley.

Creo que Fela Kuti no hubiese querido ser recordado como accionista ni como músico sino como ambas cosas con el mismo peso.

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