Microrelatos sonorizados: Comer pegados por The Bees.


Es mediodía y en la mesa de muy al lado, Rodrigo, que es de acá pero acaba de llegar por trabajo desde San Pablo, donde vive hace algo más de un año, le muestra, a pongámosle Mariana, las fotos de su mujer y su hijo/bebé desde su iPhone. "Ella es muy linda" le dice Mariana sin decir "tu mujer" despersonalizándola todo lo posible, "re linda".

Las manos debajo de la mesa tienen otro tipo de diálogo. Ese diálogo no es tan amistoso. Ella tiene que mostrar su despecho ahí mismo pero siempre debajo de la mesa. O por mail, nunca mensajito, por las dudas. Están demasiado cerca de mirarse con amor, o al menos ella. "Pienso en vos siempre" dice él con vergüenza casi creíble y ella sabe que va a llorar un día entero o más, se nota en la forma en que suave pero fulminante pregunta "¿pediste la cuenta?". Igual se van juntos cachondeando por esas calles del microcentro porteño donde te podés perder en cualquier puertita un mediodía cualquiera.

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