¿Vos todo bien?: Euros Childs


Mucho antes que el Frodo de Peter Jackson, Euros Childs nos había enseñado cómo sonaría el canto de un Hobbit, si midiera uno noventa y su comarca fueran las cantinas de Cardiff. Es una de esas voces que cantan en sus propias escalas, que nunca jamás pegan un LA puro, siempre están corridos un milímetro de la nota exacta. Esa distorsión funcionaba como un pedal de efectos propio que no tenía otra misión que hipnotizarte. Eran tiempos de Gorky´s Ziygtic Mynci y otra década, y hasta hoy, al menos para nosotros permanecía desaparecido. Pero llegó Norman Blake, el elfo guitarrista de Teenage Funclub y apareció Jonny.

Los dos seres habían hecho cosas juntos a finales de los noventa pero les faltaba algo para el disco. Cualquier cosa, por ejemplo una foto. La anécdota dice que el señor Blake encontró la que ilustra este post en el blog de unos amigos y dijo ya está tenemos disco y lo que es mejor, tenemos tapa. Lo llamó a su camarada y como resultado está bueno volver a escuchar al amigo Euros nadando en teclados sesentones sobre melodías que, al margen del estribillo luminoso, siempre tienen más de raros cánticos religiosos, de requiems sobre plantas y montañas que de canción pop. Entonces va el antes y el después con la última vez que escuchamos al señor Euros y la última vez que lo volvimos a escuchar desde el primer disco inspirado en una foto: Jonny.

Young Girls & Happy Endings/Patio Song (de Barafundle, 1997) un día en el show de Jools Holland


Candyfloss, del disco Jonny, hoy

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