Cómo descubrí: Joni Mitchell



Por Nicolás Camiña.

Somos animales de música. También dicen que somos animales de costumbre, pero prefiero quedarme con lo primero. El tema es que a veces nos acostumbramos a la música que escuchamos. Un disco, una canción, suena una y otra vez. Y corre el riesgo de volverse algo costumbrista, de esas tantas cosas que hacemos casi por reflejo.

Para salvar a la música de la rutinaria costumbre, prefiero en algunos casos volver al inicio. ¿Quién recuerda lo que sintió al sonar los primeros acordes de un tema de los Beatles? ¿O la ansiedad de esperar el siguiente acorde en la intro de Shine on you crazy diamond? ¿O si acaso no se le puso la piel de gallina cuando oyó a Silvio pedir perdón a los muertos por su felicidad?

Sin embargo, y por suerte, hay inicios más cercanos. Por ejemplo, hace unos meses nomás empecé a escuchar a Joni Mitchell.

Fue una tarde en casa. La noche anterior habíamos ido a un bar en Palermo a ver a Javier Bergia. Quienes lo hayan visto alguna vez, saben que habla más de lo que canta. Y ese es el encanto. Entre una canción y otra, contó cómo terminó caminando por Madrid con Joni Mitchell después de que ella terminara su prueba de sonido. Y cómo su música había sido y sigue siendo un referente para él. Eso tenía que comprobarlo con mis propios oídos.

Además, otro valor agregado: en una película imperdible un marido al borde del engaño regala “Both sides now” de Joni a su esposa, quien varias escenas antes le lanzaba “tu fría esposa inglesa aprendió de emociones escuchando a Joni Mitchell”. Lo de aprender de emociones, eso tenía que comprobarlo también. Lo frío de los ingleses, ya lo sabía. De modo que esa tarde en casa decidí comenzar.

Por recomendación del cine y de un músico, me sumergí en su “Best Of”.

El disco es para disfrutarlo de principio a fin. Pero estoy atrapado en el primer track. Urge for Going podría traducirse como impulso de ir, o afán de ir. Una simple guitarra, unos acordes que a primer golpe de oído suenan raros, nos llevan por una Joni que intenta aferrarse al verano como metáfora, acechada por un invierno que, parece, llegó para quedarse. La inevitabilidad de lo inevitable hecha canción.

Muy parecido a la melancolía.

Comentarios

  1. Joni es melancolía. La conocí por "The kids are all right" si bien había escuchado ciertos comentarios favorecedores. La escena en la que Annette benning canta "All i want" del genial disco "Blue" de Joni (sentirse "blue" es sentirse triste, Annette dice que toda la universidad se la pasó encerrada llorando y escuchando esa canción y hasta le puso a su hija su nombre) es memorable. Ese tema no me lo puedo sacar de la cabeza, lo debo haber escuchado unas 20 veces.
    Joni es hermosa, con una voz transparente, melodiosa, triste....Como yapa, en "Blue" tiene como guitarrista a James Taylor, su novio por entonces...Del disco, todas son geniales. "carey" es otra de mis favoritas....

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