ADC en 2005: El Angel de la Bicicleta - León Gieco


Cuanto nos cuesta atender con amor a todas las secciones que creamos. Nosotros tenemos nuestras favoritas (Ivan Dessau no te mueras nunca), pero somos poco parciales, así que estaría bueno que ustedes nos den un feedback acerca de las secciones que más les gustan y las que no.
Mientras tanto, hoy nos toca acariciar a nuestra sección atemporal y el viaje nos lleva a junio de 2005. Si empezamos la semana de manera rodante, citando a David Byrne y su Diarios de Bicicleta, la cerramos hablando un poco más dramática con este héroe de las dos ruedas y el rescate que León Gieco le hizo en forma de cumbia hipnótica.

El Angel de la Bicicleta cuenta la historia de Pocho Lepratti, un rosarino solidario que ayudaba en un comedor carenciado de Rosario y fue abatido por unas de las tantas balas descontroladas que tinieron de sangre el fin de 2001 en Argentina. No hay mucho para decir de la letra, que compartimos a continuación. Pero en su música (autoría de Luis Gurevich) hay una búsqueda de hacer más pesado el mensaje y que a la vez le llegue a todo el mundo. Como para que las balas nos peguen a todos los que nos hacemos los boludos con todo. Desde ese día cada vez que paso por un mural que hay cerca de mi casa y que tiene la bicicleta del ángel Claudio veo la frase: Bajen las armas que aquí solo hay pibes comiendo, se me pega la canción y me pega todo lo que dice a continuación. Bienvenido a ADC, León.

Cambiamos ojos por cielo
Sus palabras tan dulces, tan claras
Cambiamos por truenos
Sacamos cuerpo, pusimos alas
Y ahora vemos una bicicleta alada, que viaja
Por las esquinas del barrio, por calles
Por las paredes de baño y cárceles
Bajen las armas!! Que aquí solo hay pibes comiendo.

Cambiamos fe por lágrimas
Con qué libro se educó esta bestia
Con saña y sin alma
Dejamos ir a un ángel
Y nos queda esta mierda
Que nos mata sin importarle de donde venimos
Que hacemos, qué pensamos
Si somos obreros, curas o médicos
Bajen las armas!! Que aquí solo hay pibes comiendo.

Cambiamos buenas por malas
Y al ángel de la bicicleta lo hicimos de lata
Felicidad por llanto
Ni la vida ni la muerte se rinden
Con cunas y cruces
Voy a cubrir tu lucha más que con flores
Voy a cuidar tu bondad más que con plegarias
Bajen las armas! Que aquí solo hay pibes comiendo.

Cambiamos ojos por cielo
Sus palabras tan dulces, tan claras
Cambiamos por truenos
Sacamos cuerpo, pusimos alas
Y ahora vemos una bicicleta alada, que viaja
Por las esquinas del barrio, por calles
Por las paredes de baño, y cárceles
Bajen las armas!! Que aquí solo hay pibes comiendo


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