Una canción frente al espejo.


Por Nicolás Camiña

Me paro frente al espejo. Me observo. Veo mis propios ojos, que descubren por enésima vez mis rasgos, que definen quien soy, y me diferencian de aquellos que no soy. Esta es la imagen que todos ven de mí, cuando camino por la calle, cuando estoy en el trabajo, cuando el de bufanda levanta la vista del diario en el colectivo. Otra vez me dejé crecer demasiado el pelo. Pero odio la peluquería. Son los veinte minutos más largos de mi vida. Ahí, sentado, frente al espejo, sin poder hacer nada, viendo la vida pasar a tus espaldas.

Pedro Guerra hizo lo mismo, pero evitó la responsabilidad de enfrentarse a su propia imagen, y puso una canción frente al espejo. Y así salió esta Canciones. La canción, impactada frente a su primer reflejo, soltó la voz antes que el arpegio. Y el espejo devolvió una melodía que no conoce de estribillos, reflejó cada instante marcado por una canción, guiñó un ojo a través de la armonía.

Y sentadita ahí, frente al espejo, vio la vida pasar a sus espaldas. Descubrió los rasgos que definen quién es, y homenajeó en distintos versos a esas canciones que no fue. Pero le hubiera gustado ser.

Comentarios