Especial Canciones Chicago (Parte 1)


Por Ariel Pukacz

Illinois es uno de los estados que conforman el Midwest, una de las grandes cuatro zonas geográficas de los Estados Unidos. A diferencia de lo que muchos piensan, la capital se llama Springfield, sí, como la ciudad de los Simpsons. Pero la más famosa es “la ciudad ventosa”, Chicago, conocida por su diversidad cultural, étnica, racial y su hospitalidad. Decir “Partamos por lo más importante” sería una pelotudes porque no hay un género predominante en esta ciudad, pero prefiero arrancar por lo que menos me interesa: El blues.

Cuando en las primeras décadas del siglo veinte, los músicos del Delta migraron hacia las ciudades, se vieron obligados a abandonar la armónica y guitarra acústica para darle lugar a la amplificación y la guitarra eléctrica, ya que el ruido urbano no les permitía utilizar instrumentos desenchufados. Es así como muchos migraron hasta Chicago y comenzaron a juntarse en el mercado de la calle Maxwell, en donde había negocios, mercados de pulgas y era una zona un tanto marginal. Muddy Waters fue de los primeros en dar ese giro estético y sonoro al blues. Nació en Missisipi en 1913 pero se mudó a Chicago en 1940 en donde armó su estilo y se convirtió en uno de los músicos responsables en influenciar al blues británico.



Otro de los grandes de Chicago fue Bo Diddley, guitarrista y cantante de rythm and blues, famoso por su guitarra cuadrada. Entre algunas de las similitudes que tiene con Muddy Waters cabe destacar su ingreso al Hall de la Fama del Rock n´ Roll por sus aportes al género. Diddley es de los responsables de llevar el blues hacia un sonido más agresivo y aplanar los cimientos del rock, inspirando a músicos tan disímiles entre sí como Buddy Holly, The Velvet Underground o Jimi Hendrix. También nació en Misissipi y se mudó en 1934 a Chicago, cuando tenía tan sólo cinco años. A los dieciséis años comienza su carrera pero tomará importancia real a principios de la década del cincuenta y durante los sesentas. Murió en 2008.



No puedo olvidarme de otros dos, un poco más jóvenes, nacidos a mediados de los treinta: Magic Sam proveniente también del estado de Misissipi y Buddy Guy desde Louisiana. Estos dos hombres, tocando diversos estilos, desde el rythm and soul, jazz, blues y rock n roll, ayudaron a poner a Chicago en el mapa del blues, modernizándolo y creando un sonido completamente nuevo y diferente. Revitalizando un estilo y haciéndolo mutar de manera tal que dio pie al surgimiento de otros.



Para encontrar otro sonido influyente de este lugar del mundo tenemos que cambiar radicalmente de estilo, y así me sumerjo en un mar de drogas sintéticas y sonidos artificiales, porque Chicago es la capital mundial fundadora del House. Este estilo aparece a principios de la década del ochenta y lentamente se fue popularizando por discotecas underground de origen latino, afroamericano y gay, de ahí de donde toma elementos del funk, soul, disco y synth pop.

El House se caracteriza por tener un sonido de bombo que golpea en cada tiempo del compás, hi hats constantes y un redoblante chirriante. Estas baterías solían ser programadas en drum machines bastante precarias que permitían agregar efectos y filtros para hacerlas sonar con más cuerpo y sintetizadas. Melódicamente sumaba bajos artificiales, colchones de sintetizador y teclados, y eran frecuentes las voces masculinas y femeninas.

Todo comienza a finales de los setenta y principios de los ochenta, cuando el club The Warehouse dio lugar a diferentes djs, entre ellos Frankie Knuckle. Las disquerías locales de música electrónica comenzaron a etiquetar los discos que pasaba este dj en el club bajo una nueva viñeta en las bateas: “Oído en Warehouse”. Con el tiempo se apocopó hasta llamarse simplemente “House”. Otra versión dice que el rótulo del estilo es definido por el modo de hacer la música: “en casa”, es decir con aparatos económicos que permitían volcarse hacia una experimentación y grabación casera.



Es así como durante toda esa década, el género fue tomando popularidad con djs y productores como Ron Hardy y Lil Louis entre otros, para finalmente desembocar en otras ciudades como Detroit, Nueva York y Miami, pero es en su aterrizaje en Gran Bretaña que se transforma en un género fundamental de la música electrónica a nivel mundial. Hoy en día hay músicos como Daft Punk o Justice que siguen utilizando elementos de este estilo pero reinterpretándolos o dándoles giros un poco más modernos y actuales.



A la hora de hablar de rock y de Chicago lo primero que viene a la cabeza es… nada ¿Por qué? ¿No hay rock en Chicago? Sí, pero grupos malísimos como Styx y Cheap Trick. Y tampoco podemos dejar de nombrar a la homónima banda liderada por el blondo y blando Peter Cetera. Pero uno de los grupos emblema del noventa fue Smashing Pumpkins y salieron de ahí, de la ciudad ventosa de gente agradable pero con algunos conflictos importante, no Billy?

Billy Corgan todavía tenía pelo en 1988 cuando formó la banda. Pese a que sus canciones tienen guitarras ásperas, logró diferenciarse del Grunge gracias a su voz nasal, a la sobreproducción en los discos y a la cantidad de arreglos. La historia cuenta que luego de separar su anterior grupo en Miami, el pelado volvió a su tierra natal y comenzó a trabajar en una disquería, con el tiempo conoció al guitarrista James Iha y comenzaron a hacer temas medio robados a The Cure y New Order con ayuda de una máquina de ritmos. El resto es historia. Junto a Jimmy Chamberlin y D´Arcy Wretzky graban su primera placa titulada Gish que se editó en 1991 y fue producida por el genial Butch Vig (productor de nada más y nada menos que Nevermind) por tan sólo 20.000 dólares. A los dos años editan Siamese Dreams pero su gran éxito fue el disco doble titulado Mellon Collie and the Infinite Sadness. En este disco lograron mezclar estilos diversos como el barroque pop, shoegaze y heavy metal, bajo un manto estético a la steampunk.



¿Hay más en Chicago? También es la cuna del grupo de rock alternativo Veruca Salt como también de los industriales Ministry que se encargaron de abrir la puerta de ese género oscuro hacia el mainstream, pero no vamos a profundizar mucho más. Prefiero dejar mi parte favorita de Chicago para la segunda parte: agárrense bien los pelos que se viene el gran Steve Albini.

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