Inspirado en canciones, por Iván Dessau


Hoy: Preso en mi ciudad – Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Un cuarto angosto. Frío. Techo alto. Baldosas de azulejos. Suena un tango a todo volumen en una radio apoyada sobre una mesa. La música -y luego las voces- producen un eco por la acústica del lugar. Dos personas. La primera, a la que llamaremos X, está de pie, vistiéndose. La otra, a la que llamaremos Y, está desnuda y atada a una cama.

X: Te amo.
Y: ...
X: Por eso te hice el amor.
Y: No me hiciste el amor.
X: Los actos por la fuerza también son actos de amor.

Y empieza a lagrimear.
X: Por qué llorás.
Y:
X: Ah. Por esto. Siempre que amás estás preso. Sólo que ahora es más...literal.
Y: Yo no te amo.
X: Sí me amás.
Y: Me picaneaste...
X: no. esa electricidad era amor.
Y:
X: Sos mía. Sos mi pichón.
Y: Tu qué.
X: Mi pichón. Viste ese juego de las ferias, que le tirás al pichon? Bueno, entre miles de pichones que pasaban, te apunté a vos. Y acerté.
Y: Qué vas a hacer conmigo.
X: No sé. Quizá nos casemos. vos en horizontal, yo en vertical. Vivamos esposados! Quiero decir, atados con esposas. Te podría llevar a todos lados atada a esa cama. O quizás...
Y: ....
X: O quizás te coma. Pedacito por pedacito. O mejor: me haría una sopa de vos.

X empieza a hablar más excitado.

X: …sí! Sería la mejor manera de tenerte presa. Adentro mío. En la cárcel de mi cuerpo…qué pasa.
Y: Me duele.
X: El amor duele.
Y: Esto es una locura.
X: El amor es una locura.
Y: Estás enfermo.
X: Tu amor es mi enfermedad.

Y lo mira en silencio, pensativa. Después de unos segundos vuelve a hablar.

Y: Citaste a calamaro.

X Se pone nervioso y tartamudea.

X: Qué? No. Es mía esa frase.
Y: Citaste a calamaro.

X la mira sorpendido. El repiqueteo de unas goteras se hace cada vez más fuerte y continuo. X baja la cabeza.

Y: Seguro que también te gusta sabina.
X: No sé de qué estás hablando.
Y: Y Arjona.
X:
Y: Te imagino transcribiendo la letra de "Tu reputación" en tu cuaderno de poemas…patético…
X: …leíste mi cuaderno.
Y: Sí. Lo hago cuando estoy triste, para reírme un poco y levantarme el ánimo. Casi siempre lo logro.

X empieza a llorar en silencio.

Y: Qué blando resultaste. Detrás de esa maleza hay un corazón meloso y cursi.
X: Basta.
Y: Creés en el amor eterno y esas pelotudeces. Sos peor que una quinceañera.

X se tapa los oídos.

X: Basta! No quiero escucharte más!
Y: Encima me picaneaste como el orto. la picana estaba apagada y ni te diste cuenta. Sos un inútil.
X: Basta dije!
Y: No servís para nada. Soltame, querés.

X empieza a desamarrar las cuerdas.

Y: Por qué me haces caso en todo lo que digo.
X: Vos me pediste.
Y: Sos tan sumiso. atame de vuelta.
X: Perdón.
Y: No te perdono.
X: ....
Y: Te amo.
X: Yo también.

 

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