Caras y muecas, por Ivan Dessau


Como viajaba mucho, hablábamos por skype
a toda hora y de todas maneras
pero el skype, el puto skype
trajo consigo nuevos problemas
el primero es que se cortaba, era una mierda
y el segundo es que por eso,
más que amor, skype generaba peleas.
Cuando skype se cortaba en una pelea
tu cara se congelaba en una mueca
que siempre te daba una extraña rareza
eran caras que nunca creí que tuvieras
caras arrugadas, abiertas, enfermas
caras de baba, venosas, de piedra.  

Una noche, en medio de una pelea
quizá por aburrimiento, o más bien por tontera
le saqué una foto de pantalla
a tus congeladas muecas
después saqué dos, saqué tres,
saqué quinientas
y las guardé en un álbum que titulé Caras y Muecas.  

Pasó el tiempo, pasó la guerra
y hoy te recordé y busqué las fotos nuestras
esas donde reías, me abrazabas y era una fiesta
fotos lindas, fotos bellas
fotos que cualquiera llamaría perfectas
pero después encontré un álbum
titulado Caras y Muecas.  

Entonces entendí lo que quiso decirme quien yo era:  

-Las fotos son guachas, son perras 
son tramposas, no les creas 
sobre todo si hablamos de fotos viejas 
por eso bien vale tener fotos que no mientan 
que no den culpa, 
ni hagan que te arrepientas 
que te palmeen la espalda, que sean una ofrenda 
fotos que sean la voz de tu conciencia 
que te den paz y te muestren la senda 
y que después te digan 
como un mantra, como un lema: 
seguí para adelante Iván, que atrás ya nada queda.

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