Oda a Netflix


En una charla de vino y amigos surgió la siguiente teoría apocalítpica: Netflix, y lo que le siga, van a acabar con la humanidad. El argumento nos parecía bastante sólido y se basaba en la observación de que los planes de una pareja se reparten básicamente en dos opciones ¿vemos una serie o cogemos? Y la verdad que el amor la tiene complicada por estos días. El “un capítulo más” se lleva puestos el juego previo y el precalentamiento.
El menú de contenidos es tan amplio y atractivo que si a eso le sumamos una cama confortable, una buena compañía y suficiente chocolate entonces no necesitamos hacer otra cosa.

Pero habiendo brindado por la ocurrencia concluimos que la líbido siempre termina ganando la batalla. Y que todo en su justa medida no es otra cosa que la gloria en la mesita de luz.

Cine en tu cama, esta gema mínima de Gepe tiene una vuelta de tuerca, es el cine mañanero, una gran opción. Inaugura una franja horaria de disfrute y propone ver cine haciéndonos nuestra propia película. Hay algo de El Robot Bajo el Agua en la cadencia rítmica de las dos notas que sostienen la estrofa y nos mantienen en la cama pero con ilusión, con otras ganas.

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