Pasó una semana un poco punk, pero la clave para hacerle frente es enfrentarla con elegancia. Pop, para ser más claros. Si viene el estiletazo violento nada mejor que devolver melodías punsantes y contagiosas. Desde España, gracias a la inagotable cantera de Indiecaciones nos enteramos que hay nuevo disco de Los Punsetes, llamado Una Montaña es una Montaña con producción de El Guincho. Siempre hablamos del sonido particular que tiene el pop español y de su poca influencia en Argentina, pero esta banda tiene todo para ser un alto generador de pogo en el circuito melómano porteño. La voz de su cantante Ariadna respira mucho indie a la Rosario Blefari de su último disco. Los dejamos con Tráfico de órganos de iglesia, música enérgica y divertida con buenas melodías y un pulso punk melódico apto para gente como nosotros, que a esta altura del partido musical no estamos para bancar guitarras rabiosas por que sí.
Cerca de aquí existe un punto de no sé cuántos kilómetros cuadrados donde en algún momento pasó algo que se hizo un para siempre. Un territorio que sumó cantidad de melodías, armonías, colores, filosofías y modos de vida que atraparon a una cantidad de chicos y chicas dotados transformándolos en transgresores constantes. En expresión. El aire íntimo, indescifrable que inunda de ahogo a cada uno de ellos, los comunica a través de sonidos tratando, ahora sí, de darle un color específico a cada una de las escenas que se respiran sumergidos en el oeste del Gran Buenos Aires. Como una comunidad semi-anónima van pintando mensaje y anticipando desde "allá" lo que “acá” aún no llegó. Es el caso de bandas como Doña María, Guillermina, Ojas, solistas como Coiffeur, Beresñak, El Chávez, hasta Árbol en su momento. Aquellos "de la quema" precedidos por "Los piojos", "Demente caracol" y los "Sumo". Y otros que por algo será, se fueron radicando ahí como Bersuit, Divididos y hasta incluso el propio Indio Solari. Yendo y viniendo, por distintos estilos: creándolos, mezclándolos, modificándolos, acariciándolos, dando luz: como una gran cocina musical.
Es curiosa mi relación con el Cuarteto de Nos. No puedo decir que sea una banda que rankee alto en mi playlist, pero tengo una gran relación con su mundo gráfico? conceptual? Desde la tapa de Raro en adelante siempre me colgué escudriñando que se esconde detrás de ese cuidado por entrarme por los ojos. Pero no desde un lugar hype. Mas bien, raros, valga la redundancia. Pensándolo bien quizás este texto sea un llamado de atención para que las bandas dejen de llenar las calles de afiches feos, directos, faltos de magia. En fin, que hagan como El Cuarteto de Nos y empiecen a hitearla desde algo tan simple y viejo como un buen concepto visual. Claro, después hay que bancarla con la música .
Y ahí Enamorado Tuyo y Porfiado, un disco divertido, cromático y directo, se la recontra bancan.
El nombre de esta banda es primer hombre internacional. Así te parafrasean a Talking Heads metiéndole leña a una veta de Bandcamp que cada vez rinde más, el disco en vivo. Una forma de contar canciones nuevas que quizás nunca entren a un estudio, pero también una forma de darlo todo en vivo. Punto uno, bajarse el disco. Punto dos sacarse las influencias de encima, Primer Hombre Internacional tiene al Radiohead de The Bends grabado en su adn y algo de Jaime sin tierra. Listo, Canción de la lluvia de su disco Soluciones de 2011 tiene tanta canción subida a sus acordes punteados que va mucho más allá de dos bandas que seguro escucharon y es otra cara del universo platense.
Si hay alguien que sabe de pasar malas épocas, ese es Rufus Wainwright. Pero para compensar,
a lo largo de su discografía, ha sabido acompañarlas con grandes canciones llenas de pomposidad decadente. Ahí radica su encanto. Todos queremos entrar al bar de Rufus a pedir un trago para escucharlo pasarla mal, con esa exquisita voz de soprano mientras miramos de reojo los pitucos remendados de su saco.
Está bueno decirlo de entrada si tenés un tweet en el bolsillo (o cuenta de Facebook) te alcanza para llevarte todo Horizonte a tu rígido y va a ser un twitt muy bien invertido. Descargalo desde Michita Rex o YoConVoz Ahora sí, siempre lo decimos, hay algo mágico en los discos que en vez de empezar despiertan y Horizonte tiene eso, es inmediato. Los armónicos con los que se estira Magia empiezan a contar una historia de 5 cuentos, la medida Violeta, que se convierten en una charla. En cada uno vas a ver cómo se va armando Violeta Castillo sin jamás terminar de cerrarse. Lo interesante es que en Horizonte no se sabe qué hora es.
Las salas de ensayo sin ventilación y exceso de transpiración, las all star arruinadas marcando el ritmo, los acoples de guitarristas mentirosos con su volumen, el enojo después de un día trabajo que se transforma en un colectivo sonoro vital. Todo eso existe de acá a la China. Pero hoy los representantes del rock garaje piden ser escuchados en Guayaquil, Ecuador al grito de Cabrón!
Si crees, es porque creas.
Si no creas, no te quejes por no creer.
Apenas vi que me había salido un grano en la nariz, supe que tenía que separarme. Lo supe así, simple, irreversiblemente. Fulminante como un rayo. Imprevisto como un grano. Te parece una estupidez. No me importa, yo sé que fue verdad. Porque lo sentí profundamente, y ninguna estupidez se siente con profundidad. Al amable que sigue leyendo, le digo, para mí los granos son traumáticos como las separaciones. Suelen venir de la mano. Pero no es con cualquier grano. Sólo con este.
Es crónico. Sale en el mismo lugar desde hace 15 años. La misma edad en que sufrí mi primer separación. El grano era, es, rojo, grande, ubicado en el centro de la nariz. Sin pus, una especie de extensión colorada que va expandiendo su territorio con el correr de los días. Y no me vengan con giladas de cosmetología, su aparición no supone razones dermatológicas, ni alimenticias. Tengo muy claro que este grano es una maldición, un tormento ocasionado por el dios diabólico que rige mi destino.
(A todo esto, de ADC me piden una reseña sobre el disco de Aristimuño)
Hacía rato que no probamos con un post multicancionero. El motivo de la vuelta es compartir algunas canciones favoritas de solistas que nos gustan mucho. El itinerario solitario pasa por Buenos Aires, Caracas y Santarem, Brasil. Ulises Hadjis y Sacro & Los de Hielo son artistas que seguimos hace tiempo y presentamos nuevo material. El caso de Fábio Cavalcante es distinto. Nos debíamos compartir su música entrincada e hipnótica. Con diferentes climas, elegimos tres canciones bien arriba, que funcionan sonorizando una caravana colorida que recorre el continente. Haceles compañía. Subite al colectivo del amor latinoamericano.
Un viernes a las 21 horas en auto por la panamericana me pongo histérico. Me pega el viejazo como una piedra en el parabrisas. Dondé está, donde quedó la música. No me quiero mentir más, no puedo sentir nada escuchando canciones de las que nunca sabré el nombre, de un disco sin tapa, desde un reproductor que ya no veo atrás de la ventana del word en una máquina que emite un sonido eléctrico y lechoso desde unos parlantes que no sé donde mierda están. ¿Están? No puedo. Todo el día hago eso, escucho música desde un lugar horrible. Y eso sigue en el auto donde la cosa no mejora aunque ahí haya otra adrenalina y otra soledad. Sin embargo ese viernes venía escuchando Los Petardos.
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